Y, si liberado ya
¿se desea construir un nuevo laberinto?
Subterráneo, inútil, furioso.
Sin cables que lo detengan a la tierra;
cayendo eternamente.
Quizá sólo sea una ilusión,
un complicado discurso.
Largo, hablado por símbolos. Obscuro. Monótono.
Repitiéndose con las mismas eternas cosas.
Sin ser escuchado o comprendido.
Repitiéndose porque todas las voces son mudas.
Porque sólo es visto como casa de alegría o de llanto.
Porque nadie escucha la vital pregunta a la que debe responder...
Miedo, miedo, ¡miedo!
¿Quién creará la esperanza?
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