domingo, 22 de marzo de 2015

No ficción [fotos de Tomás Montero]

[«Ya sé que no aplauden»]
A toda costa, el gobierno maquilla el desamparo.
Y gasta tanto, que una caja de cartón termina siendo la cuna de su miseria.

[La ciudad falsificada]
Antes que evocar el lago sobre el que se construyó la ciudad, las calles inundadas refrescaban
la memoria del pueblo: a la administración pública, ya se sabe, «el agua no le sube al tinaco».

 [Metástasis]
 La insurrección se propagó cuando en el pedestal se puso el mundo de cabeza.
Destronado el gobierno, las cosas se dejaron de hacer con las patas.

[La última y nos vamos...]
Sin rivalidad en El Infierno, el difunto bebía su curado de avena.
Pulquérrimo, lo consumió. Hasta volver a la vida.

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