viernes, 23 de mayo de 2008

Bradicardia

He buscado en los ojos del poeta una iracunda belleza,
la busco en los recovecos, detrás de cada puerta,
en mis traslúcidas ideas.

Sé que están entre las paredes del cuarto,
mimetizados, confundiéndose en mi cabeza.
Y cuando llego a reconocerlos,
se miran dentro; me esquivan.

He visto al mismo espectro escudriñando desde la ventana:
la inherte imagen refleja,
desde el filo, en el vidrio,
las luces negras de la tromba.

No me recuerdan a cuellos carmines llameantes,
ni a la despiadada sinfonía de la malaria,
sólo a palabras lloronas inconclusas por la falta repentina de aire,
por la que mi sangre languidece y galopa con torpeza,
huyendo lerda por la fiereza de mi cuerpo.

“Hoy he visto a los ojos de un suicida” –dijo un paisano–
y se ha mirado con reto a los suyos
como yo a los míos,
sin pretensiones de nobleza.

4 comentarios:

Christian Ordóñez Bueno dijo...

Esa inconveniente manía por los versos y las rimas agudas...

Tlacuilo dijo...

lo se per... pues todos tenemos un vicio

MATTA dijo...

MUY BUEN ESCRITO, PERO TIENES MEJORES Y NO NECESARIAMENTE TAN COMPLEJOS, EL DE CHIRRIN CHIRRIN ESTA EXCELENTE ANIMATE A PONERLO, SER VICERAL Y DIRECTO ES ALGO QUE NO CUALQUIERA TIENE, TU LO ERES, EXPLOTALO.

Raven Lausleahleahhann dijo...

Y el libro para cuándo?