domingo, 22 de marzo de 2015

No ficción [fotos de Tomás Montero]

[«Ya sé que no aplauden»]
A toda costa, el gobierno maquilla el desamparo.
Y gasta tanto, que una caja de cartón termina siendo la cuna de su miseria.

[La ciudad falsificada]
Antes que evocar el lago sobre el que se construyó la ciudad, las calles inundadas refrescaban
la memoria del pueblo: a la administración pública, ya se sabe, «el agua no le sube al tinaco».

 [Metástasis]
 La insurrección se propagó cuando en el pedestal se puso el mundo de cabeza.
Destronado el gobierno, las cosas se dejaron de hacer con las patas.

[La última y nos vamos...]
Sin rivalidad en El Infierno, el difunto bebía su curado de avena.
Pulquérrimo, lo consumió. Hasta volver a la vida.

lunes, 14 de julio de 2014



Un par de adolescentes hacen explotar una botella de plástico; se alejan del lugar divertidos y montados en sus bicicletas.

Una pareja practica, a media calle, una rutina de baile que corroboran en un papel recargado en un bote de basura; es un foxtrot o un can-can.

Una familia camina por la acera haciendo ruido: un hombre, cuatro mujeres, tres adolescentes, dos niños y dos carreolas; hay muchas familias así por acá.

Es 14 de julio y esto ocurrió frente a la ventana durante 20 segundos.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Cuestión de Tiempo

Cuestión de Tiempo 
Empezar... en infinitivo.
Empiezo en presente ingenuo.
¡Empiece! en otredad auto-excluyente. 
...debería de empezar... en pospretérito de procrastinar.
¿no pude?, ¡no lo hice! burdas traiciones auto-infligidas.
Empezaré... así de simple el futuro.     

lunes, 28 de enero de 2013

Huesos sin aliento / osamenta derruida... polvo de mi sangre que se esconde entre la noche.

Luna, devuélveme la vida

domingo, 28 de octubre de 2012

Hueycitlalin...

...antes esbelto, ahora consumido. Las paredes de mi cuerpo implotan para llenar el vacío, mi alma es un poeta bukowskiano, pero sin talento ni putas. Sólo la embriaguez de la vergüenza llora en esta existencia desvalida, ya sin depósito de energía. Pero aun estando tú tan lejos y yo tan perdido, sé que vivo porque me sueñas, estaré lleno de ti como antes de nada, esta barcaza fúnebre aún no abandona puerto... ¡Vamos! Viejo púrpura romántico, un último latido.

sábado, 27 de octubre de 2012

Reflexión con sangre en la conciencia

¿Valió la pena? No me molesté en averiguarlo, era la inocencia sin masa. ¿Por qué lo hice? Tal vez porque, como un acto puro, sin dialéctica, fue mi manera de creerme Dios, o hacer dioses –ya sabes– no te hacen favores sin haber sangre de por medio, sólo que fue injusto, mi error fue callarme y decirme que no estaba enamorado de mí, creía tener el poder y alteré la naturalidad de un sendero predicho, tal vez pensé que lo reconstruía a su original función. Nunca le debí nada a nadie y nadie nunca se obligó conmigo; la razón la bebí entre botellas, soñando paraísos para mí, ¡tan alejado me volví! Perdí inevitablemente la prudencia que nunca llegué a ser lo que tanto deseaba, nunca llegué a Ser... Lo que uno hace desde el momento en que se hace no nos vuelve menos muertos o mas ascetas. Así que no se derrochen, preciadas horas de sueño, ni malgasten las velas, no había cordura en esa aparente decisión, y si la hubiera sería decepcionante y trillada como una tarde a solas con mi compañía. ¿Por qué se hizo lo que se hizo? Simplemente porque podía.

Habitable

Escuchándolos al otro lado de la ventana, más allá de las paredes que se derrumban o agrietan, me he quedado sin cama ni piso, sin retratos colgados. Sé que del otro lado llueve, porque ahí se encuentran, todos, llorando, queriendo posada. Vagabundos de un “afuera” que no sabe ni huele a nada, tocan quedo, lamentándose quizá en otro tiempo, cual mito. Se alejan, como un rumor, perdidos, y los ratones viejos se resguardan en el ático: polizontes en casa sugestionados por derruidas e improvisadas entradas. Infectos de colérica locura, juguetean con los fantasmas: las ideas. Por eso en las noches, que es todo el día, mi corazón sólo escucha aleteos, tétricos chillidos, mordidas, y despierta. Ya no hay techos que resguarden de letales heladas y libre, el filoso viento, corretea a la mugre entre los pliegues de mi alma; el fango se apropia de las esquinas en la existencia.
Hace tiempo que he dejado de pintar y pagar la renta, y en medio de la sala se ha formado un hoyo negro, de donde toda luz escapa.

miércoles, 6 de junio de 2012

te escondo entre los murmullos de esta piel curtida por el sol... en las comisuras de mis labios...
entre los olvidos de mis ansias y el aroma de tus ojos rodeando el espacio de mis mañanas adormiladas

te guardo en el corazón... en el mapa de mis poros sin explorar... en mi lengua

me disfrazo de tu cabello, de tus manos... de tu terrible ausencia sobre mi cuerpo

miércoles, 30 de mayo de 2012

paralizar el mundo con mi silencio... y entonces resignificar...

las piedras, los rostros, las ventanas, tu piel, las calles, las llaves, las puertas, tu sexo, la tinta, las plantas, tus ojos, tus poros, tu olor, tu cabello, tus manos.....
                                                    no, nada hay detrás de las palabras que anidan en tu ausencia

viernes, 18 de mayo de 2012

Postales para despistar


Su mirada lo delataba. El payaso no tenía escapatoria. Tocaba la guitarra como quien llora por su propia ejecución.

 
La única evidencia es una fotografía en la que no se ve nada. Solamente en la mirada de una de las danzantes se presagia el desenlace.


Las minas explotan al contestar mal el crucigrama. 3 horizontal, 8 letras.


Dicen que fue una pelea encarnizada. La verdad es que fue una lapidación y ninguna escultura saboreó la victoria: se hicieron añicos.


El vodka adulterado nubló la vista del proxeneta. Dio un trago más para simular vigorosidad. Preferible la inconsciencia.


El robot arqueó su visor y el lagrimal oxidó sumiso ante el cielo. Alabado sea el profanador: un mecánico matricial.


Con el aguamiel en los labios, los arborícolas divisaron el tejemaneje de los tejones desde el tejado. Mortíferas espinas de maguey.


Abrelojo, leyó en el mapa. Evidentemente ignoraba las implicaciones.

martes, 8 de mayo de 2012

Hueycitlalin II (thánatos)

Moribundo porque no muero, vivo rezagado en los tiempos de los demás ¿en qué rincones de mis sueños los camine o perdí? Estoy constantemente muerto porque no he muerto y sin embargo, una chispa de existencia excita la voluntad y el ánimo: Hueycitlallin vivo (si es que vivo) de lo que aprendí imitando ¿Cuántos dogmas e ideas obsoletas debo desechar? Y no hay muerte aun solo este atisvo de vida entera que expele tu corazón.

martes, 24 de abril de 2012

Canciones postales insonoras


No basta con oír la música, también hay que verla
Ígor Stravinsky


Polvo que quiso es tu amor. Un desierto. Nubes desvencijadas. Nubarrón y el invento desvanecido. La vida pendería de tus labios si no estuvieran momificados y mi corazón fuera algo más que las cenizas de tu olvido: un ave sin alas. Una puerta falsa y la inmovilidad de la aldaba.


¿Te acuerdas de ese libro de Cristina Rivera Garza sobre un manicomio que fue conocido como La Castañeda? Palidecería con esta otra historia de una mujer que enloqueció por su propia belleza. No se sabe su medicación ni lo que su voz interna encerraba. Su expediente es una camisa de fuerza y solamente sabemos su nombre, Norma Jeane Baker, y que deambulaba por la segunda calle de Donceles.


Quisiera que tu nombre no me lastimara. Duele pensarlo. Mi frente se desgarra en dos y en cuatro si me detengo y me dedico a tu alma. Cama de sábanas verdes. Con calma, te cobijaste diciendo que el tiempo secretos no sabe guardar. Y huiste. Escribiría tu nombre, Mundo, si no lo hubiera borrado. Yo te nombro desde mi ventana: Baldío.


Solares baldíos, cantaste en otra parte, con una voz que lo iluminó todo: los sueños, las hojas secas, el oleaje, la máscara negra y la huella de una sombra. Las estatuas masticaban como jabalíes, mientras el viento merodeaba y se arremolinaba en los escombros y los laberintos. Todo resplandeció, hasta enceguecernos.


Tristes y ciegos son todos los amores, Enriqueta. Te ama, como el serrucho a la yugular: Henry.


Las agallas de enfrentarse a uno mismo escasean, Abel. La tormenta y tus espuelas bramaron por una orquesta salvaje y la jungla negra de tu caballera, enfebrecida, por una excursión de caza mayor. No importa que acabe la vida, dijiste, convencido, ese último amanecer. Sobrevivió tu gallardía. Por ti brindamos en este cerro los dolientes.


Otro poeta que huyó del dolor del mundo y se refugió en la soledad de los bares inundados por magueyes. Ahí se envenenó con el fuego del amor y todas las noches, abrasado, se preguntaba si era ella o el mar de tenerla en él lo que lo anclaba a esa ruina. Lo que lo arponeaba. Lo que los hería de placer.


Tu soledad es tan grande y no puedes huir. Ahora es la metrópoli. El tren. El insomnio. El vuelco. El corazón. Quizá la estación del infierno y todos los escalones por descender.


Luz, no me preguntes por la poesía japonesa: no estoy armado de certezas. Soy El Que Torna Sin Fin, en la oscuridad. El que observa desde una habitación vacía, sin techumbre. Sin ciudad.


Lo comprenderás al ver abierto el libro de Xavier Villaurrutia sobre su buró. Nostalgia de la muerte. El gemido de uno de sus pies desnudos te contemplará entre las sábanas. Los muslos, en un vahído imperecedero. La vaharada en el espejo será el hueco para tu silencio y tu sepultura: nadie velará tu sueño al bajar por esa escalera. Nadie.


Decían que nada los iba a separar. Lo dijeron con tal vehemencia que cuando llegó el día sus palabras eran como la sombra de los huesos roídos por un perro. O, como Pedro Páramo, un desparramadero de piedras. «Ruidos. Voces. Rumores. Canciones lejanas». O papiroflexia: la figura de un sombrero al doblar una cabeza. Nada.


Cuatro veces ya has tratado de despertar. Las ramas de tu voz no resuellan. En tu pecho abierto un corazón en forma de búho se posa y te inmoviliza. Cine mudo: tu voz, nerviosa, no resuena. Solamente las garras de un «te amo» te precipitarán a la vocinglería. Cinegética.


Ir al revés. Acercar. Temblar. Andar. Poner. Descolgar. Girar. Enfermar. Cortar. Vacilar. Sonar. Estallar. Brincar. Largar. Extraño. Hermoso. Terrible. Placer. Vivir. Partida. Con el atardecer.


Yo no sé si ese perro pareciera de nagual. Me cuesta creer que sus ladridos se alarguen más allá de esta valla. El humo es lo único que nos queda como verdad: en México casi todo es mentira...


Poseer el mundo en forma de imágenes es volver a experimentar la irrealidad y la lejanía de lo real
Susan Sontag

jueves, 29 de marzo de 2012

Abandonar el hueco detrás de la palabra y con mi silencio tirar el mundo...
y así....  resignificar las piedras, las ventanas, tu piel, las calles, las llaves, tu sexo, las puertas, las plantas, tus ojos... la tinta... tus poros, tu olor, tu cabello, tus manos...

y entonces... deshilar las textura del papel... las letras se desvanecen hasta dejar la hoja... sin tu sombra

martes, 27 de marzo de 2012

Hueycitlalin I (dónde estás tú)

Entre lo que no se sabe aún si existe
y lo que existe y no se sabe dónde ver
te escuchas
como una psique sin objeto
como la conciencia sin tiempo ni vigilia
Donde todo cae sin fondo
donde no hay lugar
donde no hay nada
ni un piso inexistente para no falsear
Donde todo estalla y se expande entre los pliegues de un multiuniverso
sin espacio
sin razón ni sustancia,
salvo la elasticidad de mis deseos y tu necesidad de hacerte ver
Es como el cielo y no tenerlo.

jueves, 8 de marzo de 2012

Desvelo

Porque no puedo mirarte en la profundidad del orbe nocturno, me oculto entre agujas de luz de un mundo en vigilia.
No importa que el sol se chupe los colores de mis insomnes quimeras y me desdoble tantas veces pueda.
Te has extirpado de mis delirios más obscuros y te has llevado el consuelo.
Entre la vigilia y el espectro de tu onírico rostro, me encuentro enceguecido por la árida luz y la nostalgia, perdido en un país sin sueño.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Tonterías (ya no hay números)

• Hoy te he reconocido, te he observado hermosa, y como un día a otro, nunca te has desprendido
¿y el corazón que quedaste en regresarme?
Tus ojos brujos me han chupado la vida. Me la paso recogiendo los fragmentos en el sendero, y me desplazo ingrávido por la telaraña que teje los signos rogando por mi rojo universo.

• …sabía a dolores gozosos, angustia de lo no encontrado y ojos bien observados, pero fue el sonido de miel cual semilla germinada en la colmena de mis oídos lo que no me dejó retirar los labios de mi alma de la tuya.

• ¿Cómo descansar en la vida cuando ya se está muerto en ella?


Con los años, de tanto pervertir signos, me he formado un pueblo fantasma, y en la ocurrencia de dejarme tirado para vagar por todas mi callejas, transparente, soy blanca sombra ensuciada.

lunes, 27 de febrero de 2012

Cosas

Por intentar ser lo que desearon en mí, otrora fue el que tuve que haber sido. Ahora soy todo ello que por falta de avidez nunca fui.







Vida: dueles en la orilla de mi existencia: como apéndice de mi universo que necesita extirparse quirúrgicamente, lastimas tan solo por saberte presente.

lunes, 23 de enero de 2012

Verdaderamente

Hoy, verdaderamente no puedo sostener la vida, la densidad de la materia que no existe, los límites maleables, las normas quebradizas. Y yo tan ecuacionalmente ilógico, que mi corazón ha llorado de impotencia.
No puedo sostener la ambición de mantener avispada la cabeza, ni la hermosura de la geometría en las formas elípticas, el amor que duele de más y no da comida, sólo extenúa, el falo que tiene sueño y no se levanta porque no quiere, las palabras que devastan la estructura, distraen, no enuncian nada.
Verdaderamente hoy no puedo cargar: tengo una hernia en la base de la espalda que erectaba mi universo, y la falacia de la existencia que se acurruca tras las sombras que mezquinamente engañan a los ojos miopes... Donde mis más tranquilizadores sueños duermen, por la cercanía: inevitablemente despertarán a mis pesadillas.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Y desde las ruinas de este cuerpo....
         
                                                        te espero


lunes, 31 de octubre de 2011

otredad

me detengo en el espacio e intento explicar esta piel que parece ser mía...

el dolor de cada poro teje todo este cuerpo ausente...

deseo mirarme con los ojos cerrados...

saberme... yo

martes, 25 de octubre de 2011

Amor traboche

Estos días, por tenerte tanto, la psiqué se ha olvidado de mí: al despegar mi vista de la tuya me he encontrado en el desierto de un corazón enajenado. Ya no sé si ame amar (o si tenga la capacidad). He perdido toda referencia desde que tu universo me engulló. Mis pensamientos sólo saben flotar hacia ti: ya no sé qué decir sin usar el “nosotros”. Vivo plenamente esclavo de las letras sonoras que emanas de tus enmielados labios.
Estos días que ya no siento un cuerpo y tus palabras me estructuran algo semejante a una existencia prestada, me duele verme conexo, perpetuamente escindido, difuminado en la orgía de "nuestras" ideas. Yo: Soy (tú-yo).

martes, 4 de octubre de 2011

En tus ojos

Todas las noches plateadas del mundo
a distancia tiritan a mi insomne corazón:
órgano polucionado.
En espera.
Y el sueño que llegaría contigo no se asoma.
Noctámbulo desasosiego.
En tus ojos, todos los fantasmas de mi oscurantismo.
La burla
y la ilusión de tenerte a la vista.
Frustración de este aparato psíquico que sólo se enamora de espejismos.
En tus ojos
                  se falsea
                                lo que aparentemente son
                                                                         mis dominios.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Otra metáfora de la soledad después de un rito caníbal (otro de tantos)...

Maldigo mi buena voluntad y mis malditos afanes de buena persona, no puedo explotar en maldiciones rencorosas y en plegarias que digan, que recen estas palabras ¡vayan todo mundo a chingar a su madre y a sus pendejadas que las vieron nacer!, odio en extremo mi maldito coraje segregado y doblegado por un miedo huidizo, maldigo a la triste y miserable estadía en este mundo, no puedo calmarme porque no puedo expresarme, no puedo dar ese golpe iracundo y finiquitar con esta catarsis, ¿no podré dejar de auto-compadecerme?
La más cruenta de mis iras, la más desdeñable de mis pasiones, lastimosa y negada; la más miserable de mis facetas, la odio con todo lo que queda de mi exterior, porque el sentimentalismo amanerado y cadenciosos que quería un fructífero mañana lleno de amores regordetes y regocijantes sólo es un puño de cenizas de pipa, un cáliz con sangre evaporada, una catedral ultrajada y abandonada, ahora sólo da paso a una cueva sombría y sepulcral, una fosa común con todos mis sueños, mis sinceridades, mis anhelos, mis humildades… todas esas cosas quedan enclaustradas en medio de un cascajo purulento y vergonzoso.
Las últimas lágrimas... no sé cuándo fueron desalojadas pero no me pidieron permiso y ahora que las necesito para inundar el vacío que me deja siempre la decepción sólo dejan más seco y sediento el lastimero remedo de núcleo platónico de sentimentalismos, de seguro habrán sido esas cuando me bañé aquella ves recordándote... enalteciendo tu ausencia, exclamando embebidamente a los muros que aparecieses al llamado de mi idealizaciones dolidas, pero sólo el constante goteo de la regadera me dio respuesta y mis lágrimas brotaron... ese llanto tan genial porque a pesar de su naturaleza hidrosoluble se negaron a dejar su autonomía dejando un recorrido más calido que el agua de la regadera misma, recordando al cuadrado tu falta.
Y ahora, a unos minutos de dejar de pasar por apercibida en el amor que hubo en mí y pasar de este recibidor a los cuartos lúgubres y rencorosos del recuerdo, ese recuerdo que mientras más trato de dejarlo al margen más duro socava sobre mi flácida piel sensible, más duro y ardiente segrega el dolor en mí, y no existe calma alguna para este ardor penetrante que deja un eco de vacío, vacío que se convirtió, que mutó en algo insaciable, en algo aberrante.
Ahora sólo me queda terminar con mis labores y tratar de no empeorar mi postura para que la miseria no tenga albergue en todo mi ser...

viernes, 9 de septiembre de 2011

Metztli

Luna: ¿quiénes hemos sido estos años? ¿y si regreso “todo” a sus dueños que fueren, esta mórbida genética, esta lengua mal pronunciada, el antiguo reino del cual fui tirano, todos estos apéndices de mi existencia? tengo tanto tiempo engullido en sus universos que necesito ideas vírgenes satelizando la abertura donde debería estar mi naturaleza; no hay raíces en la historia que me nutran en mi celda, no hay rastro mío que se mencione en algún dialecto antiguo, ¡heme aquí! perdido en la perversa capital del gran Indiferente, respirando labilidad por cada cloaca, por cada gota de lluvia cáustica que empapan al enajenado, el auxilio se me atora (como vellos púbicos) anidando en mi garganta.
Luna, te necesito orbitando en rededor a mi cadáver que no me veo, me encuentro tan falto de vida que de seguro todos aquellos que me vieron en este tiempo ni siquiera lo recuerdan, por eso leo poesía, para saber si una fémina tiene buenas nalgas o alma limpia (Bukowski me asegura que tanto gime o que tanto rasguña, Asbaje asegura que tan fuerte puede golpear y Rilke me advertiría cuánto dolería amarla). Ya pervertida mi estancia, la “muerte reducida” me gobernó por completo, trabajé donde los atributos de Tonatzin me estaban prohibidos, desprendiéndome el placer, huyendo de mí. Fui títere tirado por las uñas de las circunstancias, sometido a lo que otros llamaron “bien común”, dolido de las retoricas que profesan una moral ciega. Me han dado el golpe de gracia, se me ha marchitado la estadía, por trabajar bajo el sol doble jornada y comprarles las risas a desleales compañeras, por consumir sus vaginas.
Te necesito, Luna, plateando mi noctámbulo mar, resoplando sobre mi marea, mi corazón anhela las arrítmicas tormentas de tu temperamento, pues eres la irresistible atracción del temido y lo horrible, yo necesito un rayo que reviva mi locura. Señor Yabro: ya nos llegó el momento de encontrarnos, los caminos comenzaron a cobrarme tributo, la libertad está enojada y nos ha negado verle. Llevamos una gran travesía vagabunda de bohemios, de gente sin tiempo, familia ni patria, no por lo que somos, sino por lo signos que garabateamos, los disfraces que vestimos, he llegado tan tarde a “todo” que he perdido de vista la orilla del mundo y todo lo que no era mío y aun así tomé prestado. Lo he destruido con los ojos llenos de sangre.

domingo, 21 de agosto de 2011

Lápida

…falta saber quién soy y el resto de mis días se mutila dramáticamente. ¿Con qué nombre me van a despedir? No sé si la muerte ayude a saberlo, la muerte no es de incumbencia para la vida, faltaría esperar una mirada suya que me estructure hasta ceder, y esperar que los sonidos se pronuncien sobre mi piel, o se adhieran al viento. Aún faltaría saber quién soy: si yo (lo único cercano a mí) no me conozco; ¿quién podrá saber?
Señor Yabro, Señor Verde, ustedes que de alguna manera aseguraron escuchar el ruido sordo y cauteloso de mis pisadas, y que en estos momentos mi sordera los desconoce: ¿bajo qué ominoso rostro o con qué nombre me van a despedir?

viernes, 22 de julio de 2011

Tonterías VII (Equivocaciones)

Aguardo el sueño que esta vez, espero, no perderé
Con las mismas sombras y transparencias
imagino...
Entre mis labios, saboreo el momento del reconocimiento
palpo con las manos ciegas, insensibles por el frío
el terciopelo en la piel de mi universo
(ese universo que ya no me conoce y que constantemente se desangra)
Cayendo a pedazos va desapareciendo el cosmos y la existencia
Las paredes y la respiración se hacen angostas
la psiqué se fuga ansiosa por la ranura de la puerta cerrada
Ya nos distingo entre estar adentro o afuera
Aguardo el idilio, todas las noches, en el mismo extenso silencio
y la constante de un inmemoriado sueño.
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Debo partirme en dos, tres, o tantas veces deba. Han encontrado morada en todas mis personas. Ahora: todas las esquirlas que quedaron de mi más grande explosión se han resguardado en todos los rincones de mi pensamiento. Y ellas dicen que me encuentro fuera de tiempo, impostor de este espacio, fuera de todas las verdades del mundo; y la idiotez de mi corazón en enviarle besos, después, vienen los huecos ingrávidos que sobran por la hambruna de las bestias. Ellas entran y salen todo el tiempo libres de mi libertad. ¿Fui yo, o fue otro quien desapareció? Nunca tuve el control, nunca fui alguien sensato. Me he perdido en la multiplicidad de pensamientos, elecciones, en la variabilidad de caminos recorridos. He sido tan pocos y ellas han tomado tanto: no debí mirarme en sus ojos fuera de lo que soy.
Me he extraviado por tantas veces ser lo que soy, sin saber quién soy.

jueves, 7 de julio de 2011

Jamás todas las cartas

Jamás todas las cartas

Señor o marca. Peldaño o precipicio.

Caja de Luz. O caja sin oxígeno.

Huerto de aves asesinas. Fruta.

Origen de las hordas. En fin, Querida.

El velo de animales: microscópico.

Las sospechas de vos: eres la calle.

Hija sórdida: nacida: París, Texas.

Nevada en la Pequeña Italia. Hociquito de Navarro.

Siempre me pareciste la necesidad de lo pequeñamente insalubre

para quien nada en la mano que ofrece,

tiene.

Y te encriptaste, vos. Y eres la lista.

Y me duermen tus espuelas, vos.

Y casi logro el llanto. Casi.

-Comió la reina su prolegómeno. Ahora, eructa.

Jamás todas las cartas imperativas.

Ruégame que me vaya.

Suéltame de tus piernas.

Dame la cal cautiva, las fosas,

Los campos de mala lid.

Oblígame a salir de tus establos.

No seré más la manada idiota.

Las manos que salen de las tumbas postulan el pasado:

Ya me viste correr sobre tus zetas vidriosas. Mordí las runas

Me has herido de cuchara grave.

Jamás todas las cartas locativas

Aquí la cara. Aquí el hueco de la cara.

Aquí la orquesta.

Acá la madera venenosa.

Aquí la gruta. Acá la puerta de la gruta.

Aquí los bactericidas tópicos.

Acá los cuentos.

Acá las bayas. Acá las tablas venéreas.

Aquí, el odio.

Aquí el desayuno de los lobos.

Aquí las manchas.

lunes, 27 de junio de 2011

El otro jueves

¿Sí? -preguntó, como quien contesta el teléfono y oye a cambio una voz desconocida y entrecortada.
En su mente, la interferencia era rítmica, pero en su oído la negativa rezumbaba. Sentía que era el retorno de la derrota, la amargura que no extrañaba, el beso sin labios, la saliva en la garganta, el sexo disfrutado por otro, el desaire. No era una súplica. Su mirada no podría verse así, no cuando era él quien estaba atado y los nudos tuvieran un nombre: Silvia.
¿Sí? -volvió a preguntar, ahora con la aguja del tacón entre sus piernas. Cómo responder, si con el llanto apenas podía hablar. La tormenta se acercaba: voz de trueno era la de ella, la que lo arañaba. Dientes que son uñas y una garra su lengua de fuego. El #silencio, siseado por Silvia.
¿Sí? -preguntaba con el aguijón en la cola, contoneándose. Reía. Parecía que sus colmillos se afilaban sin fin. Lo saboreaba: el inútil rodeo del zarpazo cuando escriba en su pecho: ¡Sí!
Exiguo, el sí se leía escurridizo, garabateado. Silvia quería más. ¿Sí? -escupió, y las lágrimas secas reverdecieron. ¿Sí? -y él en la silla, abandonado, ya no tuvo habla para decir: Sí, Silvia. La confesión del infiel terminó antes, degollado.

lunes, 20 de junio de 2011

Jabalí

El tiempo es un ombligo y los recuerdos el cordón con que le damos cuerda. Eso pensó su hermana. Hace poco. Vio sus ojos: dos lápidas y no una. Se sintió descalza. La arena movediza asfixiaba su pecho. No podía caminar. No hablaba: su corazón era un árbol enraizado en el cementerio. En su corteza las letras, tasajeadas, balbuceaban una historia, un ruido secreto: como el de un sello. Una moneda. Un pordiosero. ¿Qué significaba esa D? Su hermana la petrificaba con un tatuaje de hierro: el olvido. Zapping mental. No podría adentrarse más allá de vaciar esas dos maletas que no le pertenecían. La suya, sobre todo. La llave del destino. La vibración al correr el cierre. Zíper. Sí. El taladro enjaulado. Un giro. Un gato. Un cerrajero. El rastro le era ajeno, lejano; su rostro, un callado tintín. Sus palabras en el pentagrama con el rasgo del efecto Doppler. La sombra de su hermana y el peso de su existencia: soñarla confirmaba su propia muerte. Débora abejoneaba. Débora no era su hermana. Por dentro, era un jabalí.

Un sueño

Había que estar todos los días antes de la una de la tarde para que los fantasmas no se llevaran a los dos niños a la muerte. Y ahí estaba: su sola presencia era suficiente para espantarlos. Protegerlos o abandonarlos era tan frágil como llegar tarde a una cita. Apagó su cigarro y se acercó a ellos; debían estar juntos al momento que los fantasmas arribaran. Separarse era la muerte. Los niños no sabían qué significaba ese ritual, el mismo todos los días a la una de la tarde; pero el miedo no provenía de esa costumbre ajena, sino del pequeño temor por aquellos que descendían elegantes de una carroza. Era eso y el temblor propio de un niño, al sospechar que los demás podrían oír sus pensamientos. Leían, para que fuera ruidosa la escucha. Un sueño, era su lectura. A la una y un minuto los fantasmas tuvieron que irse como la marea que se desvanece. El final aún no estaría escrito.

jueves, 16 de junio de 2011

cautela

Sigilosa invado tu espacio… esparzo mi alma por tu espalda,

me adentro a tus días… a tu silencio

y de tu sexo, florecen las palabras,

canto de vida sobre mis poros dilatados....

mas todo es sigilo de mi sueño y de tu muda ausencia

viernes, 10 de junio de 2011

Monótono café

Hoy nada pasa, nada sobre qué escribir, la cotidianidad disfraza las calles frente a mí, frente al café, nada que sea diferente. El micro-sardina salpica de ruido la avenida con sus achaques de edad y de entre las ventanillas un rostro opaca los demás: una beldad se desvanece en el mar de cuerpos, en la desesperación por refugiarse en su hogar. Veo a los niños de la secundaria que diariamente espantan la calma efímera: una intenta ahorcar a su compañero mientras él acerca el rostro para alcanzar sus labios y virginidad. Se van luchando violentando al amor, los otros tres comparten un venerado cigarro aprendiendo a fumar, enverdecen al expulsar su inocencia por cada tos impulsiva que dan, otras juegan alzándose la blusa y falda, les gusta verse semidesnudas en los ojos de otros, y pienso yo: ¿por qué no fui puberto en esta época? Defecando en el parque un perro bien vestido huye de la obligación de recoger su caca, forzado por su ama a base de tirones de correa; el animal es ella y el humano él. En una mesa en el restaurante vecino, una dama con gran escote presume sus voluminosos pechos con facciones de enfado, trata de pasar inadvertida, constantemente muda de lugar sólo para picarle los ojos a otro sediento.
No hay nada para contar el día de hoy, nada; tal vez aquel tipo que vestido de negro, pelo medio largo y barba desaliñada, y con aires de español, impaciente, desenrolla sus audífonos, desata el nudo que vincula su tranquilidad, justo al retirarse, escapa con fuerte volumen de sus tapones: un fragmento de una canción conocida, y pienso yo: este quiere quedarse sordo del mundo.

jueves, 9 de junio de 2011

Tonterías VI (sobre vendettas y sicarios)

Me iré, señor Yabro
tanto tiempo hemos esperado
¿Cuántas veces han caído las hojas ya muertas en nuestro frío bosque?

Y la cordura nunca llegó.

Me iré
espero no me reconozca cuando nos volvamos a ver
me iré bajo la luz de la luna acicalando mi espalda.
Nada de usted quedará
ni la composta ni el follaje.
Lo asesinaré y moriremos desde mi cabeza
y volveré ajeno con un alma otoñal café.

Y sin razones:
ya no hay más madrugadas
no es por miseria, desesperación o muerte
solamente se han caído Citlalis desde la insondable negrura.
Se acabaron
pero al final, el placer,
se queda con nosotros
(aún después de muertos)

Pediré al destino un despertar violentamente muerto.
Pediré un sinsabor adiós y un día con mucha tormenta
poco a poco tiraré pedazos de espacio al universo,
regalando la existencia.
Y queda, después de todo, escoria ignota
con horizontes angostos.

Se ha quebrado una caja multisabores
las ideas escapan pavorosas entre las esquirlas
es un prematuro adiós;
incontrolable realidad:
no hay demasiada vida.
Sin embargo, un día
seré libre; ya no habrá paredes
(es demasiado pronto, para banquetes)

Mañana, o un día después, cuando todo acabe, será una despedida lenta, usaré el tiempo restante, me endrogaré. Pediré al destino que me hagan violentamente despertar, muerto, espectro de ti: escoria sin dios.
Mañana, siempre será un día con mucha tormenta, y el mal gusto adormecerá las retiradas inciertas: encuentros caníbales entre la sed aridecida de los perpetuos caminos, y el dolor incesante por el desprendimiento de la vida en los eternos adioses.

jueves, 2 de junio de 2011

Poema vespertino

Las palabras se disuelvenen en agua caliente
espero... minutos enteros

y entonces... te disfruto en el alma cual rebanada de pan

Silencio de noche eterna donde el placer de tu lengua pasea en mi humedad perdida:
música sumergida en la inusitada piel que me nombra

martes, 24 de mayo de 2011

Esperas

Bajo el voltaico de argón sigues esperando.
Escucho los
colores de tu voz
y un sobresalto de avispas
se
desborda por mi
c
u
e
r
p
o
Sirio pasa con las luces apagadas y lo miras indolente, mientras Caliope, en otra esquina, enmudece ante la presencia de Aldebarán...

domingo, 27 de marzo de 2011

Comienzos


Las palabras fluyen en contingente hacia el olvido
/construyen un cerco al silencio

torturan los días no dichos y
se azotan en mi ventana
ruegan ser parte del espacio
mas no hay lugar que dé cobijo a sus murmullos

Que se queden sobre la calle…
ya saldré a su encuentro y
entonces...
comenzará el mundo