Todas las noches plateadas del mundo
a distancia tiritan a mi insomne corazón:
órgano polucionado.
En espera.
Y el sueño que llegaría contigo no se asoma.
Noctámbulo desasosiego.
En tus ojos, todos los fantasmas de mi oscurantismo.
La burla
y la ilusión de tenerte a la vista.
Frustración de este aparato psíquico que sólo se enamora de espejismos.
En tus ojos
se falsea
lo que aparentemente son
mis dominios.
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martes, 4 de octubre de 2011
jueves, 9 de junio de 2011
Tonterías VI (sobre vendettas y sicarios)
Me iré, señor Yabro
tanto tiempo hemos esperado
¿Cuántas veces han caído las hojas ya muertas en nuestro frío bosque?
Y la cordura nunca llegó.
Me iré
espero no me reconozca cuando nos volvamos a ver
me iré bajo la luz de la luna acicalando mi espalda.
Nada de usted quedará
ni la composta ni el follaje.
Lo asesinaré y moriremos desde mi cabeza
y volveré ajeno con un alma otoñal café.
Y sin razones:
ya no hay más madrugadas
no es por miseria, desesperación o muerte
solamente se han caído Citlalis desde la insondable negrura.
Se acabaron
pero al final, el placer,
se queda con nosotros
(aún después de muertos)
Pediré al destino un despertar violentamente muerto.
Pediré un sinsabor adiós y un día con mucha tormenta
poco a poco tiraré pedazos de espacio al universo,
regalando la existencia.
Y queda, después de todo, escoria ignota
con horizontes angostos.
Se ha quebrado una caja multisabores
las ideas escapan pavorosas entre las esquirlas
es un prematuro adiós;
incontrolable realidad:
no hay demasiada vida.
Sin embargo, un día
seré libre; ya no habrá paredes
(es demasiado pronto, para banquetes)
Mañana, o un día después, cuando todo acabe, será una despedida lenta, usaré el tiempo restante, me endrogaré. Pediré al destino que me hagan violentamente despertar, muerto, espectro de ti: escoria sin dios.
Mañana, siempre será un día con mucha tormenta, y el mal gusto adormecerá las retiradas inciertas: encuentros caníbales entre la sed aridecida de los perpetuos caminos, y el dolor incesante por el desprendimiento de la vida en los eternos adioses.
lunes, 28 de febrero de 2011
Tonterías V (sobre explosiones y auras)
Vengo de aquellos que duelen de tener vida,
de aquellos cuyo descanso es nunca,
donde sus pensamientos sueñan recostados sobre nubes grises.
Señor Yabro: ¡tan rancio que sabe usted!
¡tan insípido!
(...o, ¿su sabor no tiene nombre?)
De la última ficha del dominó en la hilera de la vida
personalmente
me dolió toda la muerte, toda completa
sólo por doler.
Y entonces camino hacia mí
decidido
como un dolor mal vestido
(que gusta de mí, y yo de él)
Mi ego esta tan sólo que ama a la guerra:
invadir reinos que no existen fuera del mío
(expandir fronteras)
Pena peor que deja la hambruna de no encontrar por qué hay dolor.
Tener que pronunciar lo que le pertenece al Otro
otro que se oye solamente como un mito
(imperceptible suspiro de transducción en la tela de signos que teje mi espacio)
Aquello que se llevan y que no está en mi manos
intriga la soltura
como un dolor de espalda a un costado de mi existencia
(por la cosa que no tiene nombre
y que se articula fuera de mí)
me incompleta.
de aquellos cuyo descanso es nunca,
donde sus pensamientos sueñan recostados sobre nubes grises.
Señor Yabro: ¡tan rancio que sabe usted!
¡tan insípido!
(...o, ¿su sabor no tiene nombre?)
De la última ficha del dominó en la hilera de la vida
personalmente
me dolió toda la muerte, toda completa
sólo por doler.
Y entonces camino hacia mí
decidido
como un dolor mal vestido
(que gusta de mí, y yo de él)
Mi ego esta tan sólo que ama a la guerra:
invadir reinos que no existen fuera del mío
(expandir fronteras)
Pena peor que deja la hambruna de no encontrar por qué hay dolor.
Tener que pronunciar lo que le pertenece al Otro
otro que se oye solamente como un mito
(imperceptible suspiro de transducción en la tela de signos que teje mi espacio)
Aquello que se llevan y que no está en mi manos
intriga la soltura
como un dolor de espalda a un costado de mi existencia
(por la cosa que no tiene nombre
y que se articula fuera de mí)
me incompleta.
sábado, 26 de febrero de 2011
Tonterías III (antropofagias)
Algo me está comiendo: me meto al féretro.
Aforismo kafkiano.
Son los redobles de tu marcha fúnebre lo único que escucha mi sordo corazón.
Suspendido, sin vacío,
no sospecho del reflejo:
soy enfermedad y enfermo estoy.
Famélico cadáver,
¿en qué útero encuentro analogía que sacie los símbolos de mi hambruna?
Debo evadirme o terminaré comiendo lo que soy
(podría devorar a mi homónimo).
El sueño de un muerto de hambre:
extrañarse... hasta los huesos.
Aforismo kafkiano.
Son los redobles de tu marcha fúnebre lo único que escucha mi sordo corazón.
Suspendido, sin vacío,
no sospecho del reflejo:
soy enfermedad y enfermo estoy.
Famélico cadáver,
¿en qué útero encuentro analogía que sacie los símbolos de mi hambruna?
Debo evadirme o terminaré comiendo lo que soy
(podría devorar a mi homónimo).
El sueño de un muerto de hambre:
extrañarse... hasta los huesos.
sábado, 19 de febrero de 2011
Tonterías II
Café soluble
Tonantzin
Paul Verlaine a mi derecha, ipod a mi izquierda, yo en medio en una cama matrimonial, nadie más. Peluches usados: polvosos de cariño, juguetes maltratados miran de frente melancólicos, pilas de libros, la mayoría leídos, la mayoría olvidados, y plétora de películas piratas, una silla prestada que sirve de tendedero: esto diariamente es mi cárcel universo, donde supongo que yo soy Omphalos, no, mejor Tlalxico
Tonantzin
Tú: añoranza del calor solar justo a media noche invernal; ni las ciencias secretas, la alquimia y/o la geomancia me ayudan a tenerte. O crearte de mi Nada...
miércoles, 2 de febrero de 2011
Tonterías
• Patronos: secaremos sueños con el astro rey,
poco a poco nos quedaremos áridamente huecos.
• Por las veces que he caminado;
me he quedado sin senderos…
que me llevarían a ti.
poco a poco nos quedaremos áridamente huecos.
• Por las veces que he caminado;
me he quedado sin senderos…
que me llevarían a ti.
Cero
He quedado suspendido a la mitad del tiempo, a centímetros de la cornisa, y me desplazo levitando por el hilo que teje los signos e ideas, efímeros momentos que pretendo soñar; como helio, caer en medio, sólo por segundos: infinitos, elásticos, pero la gravedad insiste en amarme, y yo de no dejar este ingrávido aposento. Debo volverme ligero por un tiempo, antes que el concreto me abrace, porque sólo mis uñas se agarran del viento antes que me tope en el vuelo con el tecolote.
Geografía
Y me quedo suspendido
roncando bajo tu lluvia de salitre
(dolorosa en mis heridas)
ardiente cicatrizas el plano de mi vida.
Muérete conmigo, alrededor de mí
aléjate sin haber tierra de por medio
(asóciate con el eco del sonido)
Y mírame entonces vagar las curvas que pronuncian tus labios.
roncando bajo tu lluvia de salitre
(dolorosa en mis heridas)
ardiente cicatrizas el plano de mi vida.
Muérete conmigo, alrededor de mí
aléjate sin haber tierra de por medio
(asóciate con el eco del sonido)
Y mírame entonces vagar las curvas que pronuncian tus labios.
Azotea
Los nahuales de mi cabeza
se me esconden
(dentro de ella)
y no abren la puerta
(quiero, no, necesito entrar)
en mi mente
(junto al peso de la existencia)
las grabitas ideas llueven en barrena
mosqueando un banquete...
Y hay distinguidas visitas:
inoculantes extranjeros
presentes a la mesa de sentidos
cerca de mi mente
(en el retrete de invitados)
esculco paraísos artificiales
apeteciendo aquello que he perdido
(¿o me robaron?)
se me esconden
(dentro de ella)
y no abren la puerta
(quiero, no, necesito entrar)
en mi mente
(junto al peso de la existencia)
las grabitas ideas llueven en barrena
mosqueando un banquete...
Y hay distinguidas visitas:
inoculantes extranjeros
presentes a la mesa de sentidos
cerca de mi mente
(en el retrete de invitados)
esculco paraísos artificiales
apeteciendo aquello que he perdido
(¿o me robaron?)
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